Vacaciones
Hace una semana pensaba que la pena no podía ser más profunda y la evalué con un 9. Dolía mucho y no era un dolor del alma, metafóricamente hablando, era un apretón en el corazón que se sentía muy intenso.
A los dos días seguía super fuerte, pero ya era un 8,5 - cabe recordar que el 10 se quedó el día en que mi abu se apagó completamente -. Que haya disminuido un 0,5 es un avance, pero yo lo seguía sintiendo poderoso.
Ahora ya son siete días y si pongo el tema en mi mente, duele montón. Tal vez soy dramática, no sé. Por eso trato de mantenerme ocupada - recordemos que estoy de vacaciones -, pero a veces igual el vacío llega y es así: vacío.
Sé que el tiempo irá borrando cada recuerdo, porque así es y no debería ser de otro modo. Pero quiero tanto que se elimine por completo, hasta llegar a cero ahora. Soy tan sentimental y eso me juega en contra. Sentimental y vulnerable, la mezcla ridículamente peligrosa.
Ya quiero que sean catorce días y después veintiuno, veintiocho, treinta y cinco y así. Hasta que pase un año, dos, tres... y ya no volvamos a coincidir nunca más, ni en la realidad ni en mis pensamientos...



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