Trineo al Sur

 


Este gélida angustia cala los huesos, pero el frío ambiente me abraza de la misma forma. De todos modos, no siento mis manos. La ventana se cristaliza y parece un invierno peor que otros inviernos. En todos corren ríos lluviosos que empapan mi rostro y mi almohada. Pero lo peor de todo es que siempre se adelanta unos días... o unos meses. Agosto era. Estoy sacando fuerzas para armar este corazón roto y quebrado por el pánico. Si seguimos así, pronto no será solo invierno y se apoderará de mi otoño. Y ya perderemos la mitad del año convertida en un ente que siente el universo entero y que quiere apagar el interruptor.


Te veo alejándote raudo hacia el infinito, lo más lejos de mí. Y te suelto para que brilles en tu viaje en trineo y descubras y huelas y sientas y creas que la vida bonita es así como te la contaron. Ya verás que lo que se quiere, se deja ir, se despide y se olvida. Como siempre debió haber sido. Nunca debió ser desenterrado.

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